Labios finos: una reflexión antes de decidirte por el relleno
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TIPS
1 de febrero de 2025


Hablar de labios finos nos lleva automáticamente a pensar en el famoso relleno con ácido hialurónico. Es el tratamiento más conocido y directo, pero detrás de la decisión de realzar los labios hay mucho más que una simple técnica. Hoy quiero compartirte una reflexión personal, algo más allá de la técnica, porque creo que las decisiones estéticas tienen que ver tanto con lo emocional como con lo físico.
El abordaje médico: cánula o aguja, según el caso
Si sos médico y estás leyendo este post, te cuento que muchas veces, cuando los labios son muy finos, elijo trabajar con cánula. ¿Por qué? Porque cuando las capas del tejido están tan juntas, prefiero este instrumento por una cuestión de seguridad. En cambio, para darle forma y definir el contorno, siempre prefiero la aguja. La combinación de ambos elementos me permite trabajar con precisión y suavidad.
La experiencia de los pacientes: más allá de la técnica
Ahora vamos al interés de quienes están pensando en hacerse este procedimiento. Te cuento mi experiencia propia: yo no tenía los labios finitos, pero aun así tenía muchas dudas antes de hacérmelo. ¿Por qué? Porque no me gustaba lo que veía en muchas otras personas. Los labios son un punto clave en la armonía del rostro; después de los ojos, es la segunda zona a la que miramos inconscientemente cuando vemos una cara.
Un día me animé y me los hice. Y acá va una confesión: no confié en que otro médico lo hiciera por mí. Y no está bien, lo sé. Pero, al fin y al cabo, me dedico a la estética, y si mi rostro no luce bien, ¿cómo voy a trabajar después? Es como ir a un nutricionista que tiene sobrepeso: es posible que sepa muchísimo, pero si no está en integridad con lo que dice, quizás genere dudas en sus pacientes.
Mis labios: un cambio en dos tiempos
Decidí hacerlo en dos sesiones, y el resultado fue sutil pero maravilloso. Los amé desde el primer momento y solo me arrepentí de no haberlo hecho antes. Y eso que, dedicándome a esto, estoy acostumbrada a probar cosas nuevas todo el tiempo. Me sentí más segura, más fresca y con un toque de sensualidad que nunca pensé que extrañaba.
La carga emocional detrás del deseo de cambio
Todo esto te lo cuento porque yo, sin tener “un tema” con mis labios, pasé por este proceso. Ahora, imaginá a una paciente que sí siente esta inquietud hace tiempo. La carga emocional es mucho mayor, y es fundamental estar seguras de dar ese paso con tranquilidad. Cada experiencia es única, y la mía puede ayudarte a entender mejor el proceso, pero nunca será igual a la tuya.
Cuando dudar es una señal: el momento indicado
Siempre que voy a hacer un relleno, me aseguro de que la paciente esté 100% decidida. Si hay dudas, prefiero esperar. Porque aunque el ácido hialurónico se puede remover con hialuronidasa, no es algo que se coloque pensando: "total, después lo saco". Solo se utiliza si la salud del tejido está en juego, porque removerlo también es un procedimiento con sus propios riesgos.
Riesgos mínimos, satisfacción máxima
Por suerte, los riesgos en estos tratamientos son mínimos cuando se toman todos los recaudos necesarios. Y ahí está el secreto: la "suerte" la creamos cuando tomamos todas las medidas de seguridad posibles. Este es un tratamiento que suele generar una satisfacción enorme en quienes lo realizan.
El miedo más común: "me va a quedar una boca enorme"
Este es, sin duda, el temor más frecuente en las pacientes con labios finos. Y acá te dejo algo para que lo pienses: 1 ml de producto (que es lo que tiene una jeringa completa de ácido hialurónico) no es tanto como parece. Un profesor al que le tengo mucho aprecio siempre dice: “1 ml de producto no hace ni grandes destrozos ni grandes milagros”. Y tiene mucha razón.
En el caso de labios finos, 1 ml suele ser insuficiente para lograr un cambio importante. Es imposible quedar con una boca enorme porque “falta volumen en un primer momento”. La historia es distinta para quienes ya tienen volumen y buscan realzar aún más.
Mi propuesta: cambios en dos tiempos para tu tranquilidad
Para que te quedes tranquila, hago el relleno en dos tiempos. Comenzamos colocando una parte y dejamos pasar unos días antes de la segunda aplicación. Esto te da tiempo para adaptarte al cambio, ver cómo evoluciona tu rostro y asegurarte de que te sentís cómoda en cada etapa.
Una decisión con propósito
Este post no es para convencerte de hacerte un relleno, sino para compartir mi experiencia y ayudarte a tomar una decisión con más información. Si estás considerando este tratamiento, te invito a reflexionar y a asegurarte de que es el momento indicado para vos.
Porque los mejores resultados se logran cuando te sentís segura, tranquila y convencida de que estás haciendo algo para vos misma, desde un lugar de autocuidado y amor propio.
¡Espero que esta reflexión te haya sido útil!
Cuidemos nuestra piel con ciencia,
Dra. Lucía Onsari
Hablar de labios finos nos lleva automáticamente a pensar en el famoso relleno con ácido hialurónico. Es el tratamiento más conocido y directo, pero detrás de la decisión de realzar los labios hay mucho más que una simple técnica. Hoy quiero compartirte una reflexión personal, algo más allá de la técnica, porque creo que las decisiones estéticas tienen que ver tanto con lo emocional como con lo físico.
El abordaje médico: cánula o aguja, según el caso
Si sos médico y estás leyendo este post, te cuento que muchas veces, cuando los labios son muy finos, elijo trabajar con cánula. ¿Por qué? Porque cuando las capas del tejido están tan juntas, prefiero este instrumento por una cuestión de seguridad. En cambio, para darle forma y definir el contorno, siempre prefiero la aguja. La combinación de ambos elementos me permite trabajar con precisión y suavidad.
La experiencia de los pacientes: más allá de la técnica
Ahora vamos al interés de quienes están pensando en hacerse este procedimiento. Te cuento mi experiencia propia: yo no tenía los labios finitos, pero aun así tenía muchas dudas antes de hacérmelo. ¿Por qué? Porque no me gustaba lo que veía en muchas otras personas. Los labios son un punto clave en la armonía del rostro; después de los ojos, es la segunda zona a la que miramos inconscientemente cuando vemos una cara.
Un día me animé y me los hice. Y acá va una confesión: no confié en que otro médico lo hiciera por mí. Y no está bien, lo sé. Pero, al fin y al cabo, me dedico a la estética, y si mi rostro no luce bien, ¿cómo voy a trabajar después? Es como ir a un nutricionista que tiene sobrepeso: es posible que sepa muchísimo, pero si no está en integridad con lo que dice, quizás genere dudas en sus pacientes.
Mis labios: un cambio en dos tiempos
Decidí hacerlo en dos sesiones, y el resultado fue sutil pero maravilloso. Los amé desde el primer momento y solo me arrepentí de no haberlo hecho antes. Y eso que, dedicándome a esto, estoy acostumbrada a probar cosas nuevas todo el tiempo. Me sentí más segura, más fresca y con un toque de sensualidad que nunca pensé que extrañaba.
La carga emocional detrás del deseo de cambio
Todo esto te lo cuento porque yo, sin tener “un tema” con mis labios, pasé por este proceso. Ahora, imaginá a una paciente que sí siente esta inquietud hace tiempo. La carga emocional es mucho mayor, y es fundamental estar seguras de dar ese paso con tranquilidad. Cada experiencia es única, y la mía puede ayudarte a entender mejor el proceso, pero nunca será igual a la tuya.
Cuando dudar es una señal: el momento indicado
Siempre que voy a hacer un relleno, me aseguro de que la paciente esté 100% decidida. Si hay dudas, prefiero esperar. Porque aunque el ácido hialurónico se puede remover con hialuronidasa, no es algo que se coloque pensando: "total, después lo saco". Solo se utiliza si la salud del tejido está en juego, porque removerlo también es un procedimiento con sus propios riesgos.
Riesgos mínimos, satisfacción máxima
Por suerte, los riesgos en estos tratamientos son mínimos cuando se toman todos los recaudos necesarios. Y ahí está el secreto: la "suerte" la creamos cuando tomamos todas las medidas de seguridad posibles. Este es un tratamiento que suele generar una satisfacción enorme en quienes lo realizan.
El miedo más común: "me va a quedar una boca enorme"
Este es, sin duda, el temor más frecuente en las pacientes con labios finos. Y acá te dejo algo para que lo pienses: 1 ml de producto (que es lo que tiene una jeringa completa de ácido hialurónico) no es tanto como parece. Un profesor al que le tengo mucho aprecio siempre dice: “1 ml de producto no hace ni grandes destrozos ni grandes milagros”. Y tiene mucha razón.
En el caso de labios finos, 1 ml suele ser insuficiente para lograr un cambio importante. Es imposible quedar con una boca enorme porque “falta volumen en un primer momento”. La historia es distinta para quienes ya tienen volumen y buscan realzar aún más.
Mi propuesta: cambios en dos tiempos para tu tranquilidad
Para que te quedes tranquila, hago el relleno en dos tiempos. Comenzamos colocando una parte y dejamos pasar unos días antes de la segunda aplicación. Esto te da tiempo para adaptarte al cambio, ver cómo evoluciona tu rostro y asegurarte de que te sentís cómoda en cada etapa.
Una decisión con propósito
Este post no es para convencerte de hacerte un relleno, sino para compartir mi experiencia y ayudarte a tomar una decisión con más información. Si estás considerando este tratamiento, te invito a reflexionar y a asegurarte de que es el momento indicado para vos.
Porque los mejores resultados se logran cuando te sentís segura, tranquila y convencida de que estás haciendo algo para vos misma, desde un lugar de autocuidado y amor propio.
¡Espero que esta reflexión te haya sido útil!
Cuidemos nuestra piel con ciencia,
Dra. Lucía Onsari
Hablar de labios finos nos lleva automáticamente a pensar en el famoso relleno con ácido hialurónico. Es el tratamiento más conocido y directo, pero detrás de la decisión de realzar los labios hay mucho más que una simple técnica. Hoy quiero compartirte una reflexión personal, algo más allá de la técnica, porque creo que las decisiones estéticas tienen que ver tanto con lo emocional como con lo físico.
El abordaje médico: cánula o aguja, según el caso
Si sos médico y estás leyendo este post, te cuento que muchas veces, cuando los labios son muy finos, elijo trabajar con cánula. ¿Por qué? Porque cuando las capas del tejido están tan juntas, prefiero este instrumento por una cuestión de seguridad. En cambio, para darle forma y definir el contorno, siempre prefiero la aguja. La combinación de ambos elementos me permite trabajar con precisión y suavidad.
La experiencia de los pacientes: más allá de la técnica
Ahora vamos al interés de quienes están pensando en hacerse este procedimiento. Te cuento mi experiencia propia: yo no tenía los labios finitos, pero aun así tenía muchas dudas antes de hacérmelo. ¿Por qué? Porque no me gustaba lo que veía en muchas otras personas. Los labios son un punto clave en la armonía del rostro; después de los ojos, es la segunda zona a la que miramos inconscientemente cuando vemos una cara.
Un día me animé y me los hice. Y acá va una confesión: no confié en que otro médico lo hiciera por mí. Y no está bien, lo sé. Pero, al fin y al cabo, me dedico a la estética, y si mi rostro no luce bien, ¿cómo voy a trabajar después? Es como ir a un nutricionista que tiene sobrepeso: es posible que sepa muchísimo, pero si no está en integridad con lo que dice, quizás genere dudas en sus pacientes.
Mis labios: un cambio en dos tiempos
Decidí hacerlo en dos sesiones, y el resultado fue sutil pero maravilloso. Los amé desde el primer momento y solo me arrepentí de no haberlo hecho antes. Y eso que, dedicándome a esto, estoy acostumbrada a probar cosas nuevas todo el tiempo. Me sentí más segura, más fresca y con un toque de sensualidad que nunca pensé que extrañaba.
La carga emocional detrás del deseo de cambio
Todo esto te lo cuento porque yo, sin tener “un tema” con mis labios, pasé por este proceso. Ahora, imaginá a una paciente que sí siente esta inquietud hace tiempo. La carga emocional es mucho mayor, y es fundamental estar seguras de dar ese paso con tranquilidad. Cada experiencia es única, y la mía puede ayudarte a entender mejor el proceso, pero nunca será igual a la tuya.
Cuando dudar es una señal: el momento indicado
Siempre que voy a hacer un relleno, me aseguro de que la paciente esté 100% decidida. Si hay dudas, prefiero esperar. Porque aunque el ácido hialurónico se puede remover con hialuronidasa, no es algo que se coloque pensando: "total, después lo saco". Solo se utiliza si la salud del tejido está en juego, porque removerlo también es un procedimiento con sus propios riesgos.
Riesgos mínimos, satisfacción máxima
Por suerte, los riesgos en estos tratamientos son mínimos cuando se toman todos los recaudos necesarios. Y ahí está el secreto: la "suerte" la creamos cuando tomamos todas las medidas de seguridad posibles. Este es un tratamiento que suele generar una satisfacción enorme en quienes lo realizan.
El miedo más común: "me va a quedar una boca enorme"
Este es, sin duda, el temor más frecuente en las pacientes con labios finos. Y acá te dejo algo para que lo pienses: 1 ml de producto (que es lo que tiene una jeringa completa de ácido hialurónico) no es tanto como parece. Un profesor al que le tengo mucho aprecio siempre dice: “1 ml de producto no hace ni grandes destrozos ni grandes milagros”. Y tiene mucha razón.
En el caso de labios finos, 1 ml suele ser insuficiente para lograr un cambio importante. Es imposible quedar con una boca enorme porque “falta volumen en un primer momento”. La historia es distinta para quienes ya tienen volumen y buscan realzar aún más.
Mi propuesta: cambios en dos tiempos para tu tranquilidad
Para que te quedes tranquila, hago el relleno en dos tiempos. Comenzamos colocando una parte y dejamos pasar unos días antes de la segunda aplicación. Esto te da tiempo para adaptarte al cambio, ver cómo evoluciona tu rostro y asegurarte de que te sentís cómoda en cada etapa.
Una decisión con propósito
Este post no es para convencerte de hacerte un relleno, sino para compartir mi experiencia y ayudarte a tomar una decisión con más información. Si estás considerando este tratamiento, te invito a reflexionar y a asegurarte de que es el momento indicado para vos.
Porque los mejores resultados se logran cuando te sentís segura, tranquila y convencida de que estás haciendo algo para vos misma, desde un lugar de autocuidado y amor propio.
¡Espero que esta reflexión te haya sido útil!
Cuidemos nuestra piel con ciencia,
Dra. Lucía Onsari